Oigo los niños
jugar y me hago recuerdo. En la calle era feliz. Era sudor y sonrisas. Ojalá no hubiera crecido nunca. Ojalá siguiera chutando el balón todos y cada uno de los días de mi vida. --
"Es protagonizado de nuevo por el Pato Donald, quien en el curso de la película se une a dos viejos amigos; José Carioca, el loro fumador de Saludos amigos (1943) representando a Brasil; y más tarde a un nuevo amigo, Panchito Pistoles, un bravo gallo con pistolas representando a México."
Xavi TORO SALVAJE, había puesto filtro en su blog de poesía -pues debe tener visitas molestas-, por lo cual tenía comentarios retenidos. Cuando los publicó, vi que María -del Blog 'El saco de mis pensamientos'-, y yo, habíamos coincidido al elegir la música. Y se me ocurrió preparar esta entrada.
"La Violetera es un cuplé compuesto por José Padilla en 1914 con letra de Eduardo Montesinos e interpretado y popularizado por la cantante española Raquel Meller.
[...]"Entre las adaptaciones más rememoradas se encuentra la del actor y director Charles Chaplin, quien utilizó la melodía de este cuplé para ambientar su película de 1931, Luces de la ciudad. Chaplin fue condenado por emplear esta música sin autorización"
Días atrás, en uno de los estupendos Blogs de Rosa, leía el mensaje que le dejaba su amiga (Militos):
..."¿Sabes cómo pasamos la tarde el coronel y yo? viendo La Violetera de
Sara Montiel, cogiditos de la mano...No te rías... Fue de las primeras
películas que vimos de novios."
Y se me ocurrió preparar esta entrada. Va a ellos dedicada. He curioseado sus ocho blogs, y he pensado: Enhorabuena, ¡Qué gran familia, de ese par de enamorados!.
..."Saturia fue
a la papelería más cercana y compró varios metros de celofán amarillo, con los
que recubrimos los cristales de miradores y ventanas y las lámparas de las
habitaciones en las que previsiblemente hubiera de entrar el enfermo. Y así, mi
casa adquirió un colorido fantasmagórico y teatral, ya que, por efecto del
celofán, los objetos azules tornáronse verdes, los rojos y parduscos cobraron
matices azafranados y los que eran más o menos blancos o incoloros, como los
vasos de agua y los rostros de las personas, se vieron dominados por la ubicua
irrupción del amarillo, hasta el punto de que los andares pasicortos de Saturia
se me antojaban análogos a los de ciertos sicarios del doctor Fu Manchú que,
dos o tres semanas antes, había visto desfilar por la pantalla de un cine de
sesión continua, y la tía-abuela Engracia, con sus gafas redondas y sus ojillos
diminutos y rasgados, más me parecía un viejo mandarín enfrascado en un libro
canónico de Confucio que una decrépita solterona que releía por enésima vez las
Vidas de santos para todos los días del año y explicación de las fiestas
movibles de don Joseph Miguel de Sarasa (*). Afuera llovía, y el cielo era gris plomizo;
pero, a través de las ventanas, atisbábamos un cielo azufrado, y la lluvia se
había convertido en zumo de limón.”
En mi Blog FLASES, explicaré -más detalladamente- el porqué de esta asociación de ideas. (*)Vidas de santos para todos los días del año y explicación de las fiestas movibles de don Joseph Miguel de Sarasa
Imprenta de Don Benito Cano.- .- 1798.- 4º menor.- VI+635 pp.- .
(pág. 216):[En el Principal]...”Fueron
sesiones típicamente infantiles, en la que vimos hasta saciarnos, todos los
episodios del malvado Fu-Man-Chu” [...] Hay personajes tan grabados de mi
infancia, que no se borraron jamás.”